Los usuarios de YouTube 'votan' (II)
Tengo un e-mail de Marino Alduán

Política en Internet

Fernando Tricas menciona varias iniciativas interesantes sobre Política 2.0:

«En Programa, Programa, Programa... han elaborado una nube de etiquetas a partir de los programas de los partidos. Se puede jugar al juego de las diferencias aunque, al final, no parece que haya tantas».

«Siguiendo con el tema, los amiguitos de bitácoras.com nos avisan de que han abierto un apartado sobre las elecciones: Elecciones 08 en bitacoras.com».

«Para terminar, discursia.com (que lo vi en Discursia directorio y ranking de diputados de España). Nos ofrece una muestra del trabajo de nuestros diputados medido en iniciativas, sueldo y también palabras pronunciadas».

Pero sobre todo, me quedo con este párrafo:

«No creo que la política 2.0 sea sólo tener una bitácora (ni siquiera aunque
la hagas tu) o un clon de menéame o un canal de vídeos».

Diría que la principal ventaja de Internet es la posibilidad de comunicación. Abrir una bitácora para que la escriba el gabinete, o poner un canal de vídeos, está bien. Pero no cambia lo fundamental, esto es, la forma de hacer política. Tener una página web, un blog, o un canal en YouTube es publicar en Internet, pero no es estar en Internet. Los partidos políticos en España están diseñados para obedecer a estructuras jerárquicas. Eso en Internet, no funciona bien. En la Red, los políticos tienen que luchar frente a frente a una oferta inmensa (ya hablaba hace un tiempo de la economía de la atención). Y no es solo que no lo hagan todo lo bien que se podría, sino que algunos sospechamos que lo que en realidad ocurre es que le tienen miedo a la Red y llegan allá donde mantienen el control.

Pero por un momento, les voy a poner en la piel de un candidato. Presupongan que saben bien cómo moverse en Internet e imaginen que se presentan a unas elecciones. Repasan diariamente su agregador con cientos de blogs, repasan el Planeta de blogs de la región, leen varias listas de correo... ¿y a qué se enfrentarían como personaje público? En el mejor de los casos, nada interesante, en Internet la gente está más interesada en la tecnología que en la política. La relación señal/ruido es muy baja, y hay que echarle muchos esfuerzos en Google y Technorati para encontrar puntos de vista originales e interesantes. En el peor de los casos, se encontraran con críticas destructivas, descalificaciones, y peticiones que nada tienen que ver con el ámbito al que se presentan: ya saben, todos los políticos tienen algo que esconder, están ahí para chupar del bote, la democracia es el menos malo de los sistemas, etc, etc. ¡Y eso solo porque se presentan como candidatos! Me imagino que la alternativa de los medios de comunicación, a pesar de los pesares, no parece tan mala (al menos en la radio y en el periódico hay límites físicos a la cantidad de agresiones verbales que se pueden lanzar).

Internet tiene un gran potencial para transformar a nuestra sociedad, pero la experiencia nos dice que no cambia la naturaleza humana. Inventar espacios en los que se pueda hacer una política diferente, más constructiva, más participativa, más compleja, no debería ser solo responsabilidad de las administraciones públicas, sino de nosotros, los ciudadanos.

PD: En Ciberdemocracia publican una entrada que viene al hilo de lo comentado, titulada Bocados de realidad:

«El diario El País publica hoy un reportaje sobre activismo político e Internet. Concluye señalando el carácter “enlatado” de las webs de los partidos. [...] Matthew Hindman, politólogo de la Arizona State University, defiende que las webs políticas son para el Business to Business, y no para el Business to Client. Es decir, que no son un instrumento para conectar al candidato con sus electores, sino para azuzar a los activistas del partido».

Me pregunto en la eficacia electoral de azuzar a los activistas, si éstos ya tienen decidido su voto ;)

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